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15/09/2026
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admin
Tacopaya, Bolivia. – Para muchos adultos mayores de Tacopaya, acceder a servicios básicos como agua y electricidad todavía representa un desafío cotidiano. En este municipio, donde las personas mayores representan más del 15% de la población, una parte importante enfrenta condiciones de extrema precariedad, viviendas deficientes y dificultades para acceder a agua potable.
Frente a esta realidad, la Fundación Justicia Social, a través de su proyecto “Dignidad, Autonomía e Inclusión Social para los Adultos Mayores de Tacopaya”, desarrolla una intervención integral orientada a mejorar las condiciones de vida de las personas mayores y contribuir a que puedan vivir una vejes con mayor dignidad, autonomía y seguridad.
Una de las principales acciones está relacionada con el acceso al agua. Durante años, muchos adultos mayores tuvieron que recorrer largas distancias para conseguir agua destinada a su consumo diario. Esta situación incrementaba el riesgo de caídas y podía generar problemas para su salud y bienestar.
Como respuesta, el proyecto proporciona tuberías y los implementos necesarios para la instalación de piletas domiciliarias, permitiendo que el agua llegue directamente hasta sus viviendas, reduciendo la necesidad de desplazamientos para abastecerse.
El acceso a electricidad también constituye una necesidad prioritaria. Algunos adultos mayores enfrentan cortes del servicio porque no cuentan con recursos suficientes para cubrir las tarifas mensuales. A esto se suma que, en determinados casos, deben desplazarse hasta la ciudad de Cochabamba para realizar el pago del servicio, lo que representa una dificultad adicional. En otras comunidades, la electrificación rural todavía no ha llegado.
Ante esta situación, la Fundación Justicia Social está implementando sistemas de energía solar (paneles solares) en las viviendas de adultos mayores, buscando proporcionar una fuente de electricidad sostenible y adecuada a las condiciones de estas comunidades.
Estas acciones adquieren especial importancia considerando las condiciones económicas de las personas mayores beneficiarias del proyecto. Sus ingresos dependen principalmente de la Renta Dignidad, un recurso que debe cubrir necesidades como alimentación, salud, transporte y otros gastos. Además, muchas de sus actividades de subsistencia, como el pastoreo de ovejas y el cultivo de papa están destinadas al autoconsumo y dependen de las condiciones climáticas.
En este contexto, llevar agua y energía hasta los hogares no significa solamente instalar infraestructura. Significa reducir riesgos, mejorar sus condiciones de vida, facilitar las actividades cotidianas y contribuir a que los adultos mayores puedan permanecer en sus comunidades en condiciones más seguras y dignas.